Hablemos de mentalidad
Un marco mental como modelo de éxito en 5 pasos
Siempre he consumido contenido de grandes hombres de negocios americanos. Los que más, los siguientes:
Steve Jobs, Jeff Bezos, Sam Ovens y Alex Hormozi.
De todos ellos siempre me ha fascinado algo. Su mentalidad.
Sea a través de sus biografías o de su contenido en formato de vídeo largo, cuando acabas una interacción de valor suya, te vas con la sensación de conocer más de la persona, de conocerla más íntimamente en cuanto a sus valores fundamentales.
En este punto te das cuenta que su mentalidad es lo que les diferencia. Su mentalidad es la principal fuente de su éxito.
Estarás de acuerdo conmigo en que, si tienes una dirección y un hambre intrínseca por algo que abordas con una mentalidad positiva, lograrás mejores resultados.
Simplificar el “éxito” solo a esto y dejar de lado otros aspectos correlacionales como la biología o el factor suerte (contexto donde naces o el momento en la historia) sería algo demasiado reduccionista.
Sin embargo, lo cierto es que, de todas estas variables, la mentalidad es posiblemente la única que podamos cambiar. Y, tomando el discurso estoico, no tiene sentido enfocarse en lo que uno no puede cambiar, pero sí hacerlo en lo que sí.
Voy a explicarte un marco mental “de éxito” que aprendí y que consta de 5 pasos.
Pero… antes de ello, ¿qué es la mentalidad?
Lo definiré como el proceso por el cual tu mente evalúa e interpreta la realidad para filtrarla y generar una forma de pensar, sentir y actuar ante lo que nos ocurre.
Input = suceso.
Mentalidad = procesamiento.
Output = resultado.
Si la máquina, el procesamiento, es erróneo, mal.
En este sentido, nuestra mente no difiere mucho de una máquina ni de cómo se filtra la información por machine learning.
En otras palabras, mentalidad predice resultado.
Y ahora, te comparto el marco de 5 pasos para adoptar la mentalidad adecuada y que yo mismo busco aplicar siempre:
A quién escuchas.
¿Quién es tu referente? ¿Los libros que lees los ha escrito quien ha sido exitoso con eso? ¿Qué tal tus amigos, qué te dicen, actúan desde el amor o desde la envidia?
Si escuchas a la persona inadecuada, a la persona que te vende un curso sobre algo en lo que no ha generado un euro porque su facturación depende del curso en sí, mal.
Esto es algo simple de entender, pero a la vez lo más complejo en nuestros días por la sobresaturación de información disponible. Se trata de criterio propio.
Insisto, criterio propio.
Selecciona muy bien a quien escuchas. Contrasta, comprueba que lo que dicen sale de ellos y que son autoridad en lo que muestran.
Índice de aprendizaje.
En cada paso voy a asumir que el anterior está consolidado. Si es así, este marco de 5 pasos no tiene fallo.
El índice de aprendizaje está compuesto por dos cosas:
Predisposición al aprendizaje.
Predisposición al cambio.
No es lo mismo. ¿Cuál es del 0 al 10 tu predisposición a aprender? ¿Y a cambiar?
Asegúrate de tener un 10 en ambas y abre tu mente al cambio en las cosas adecuadas para ti que hayas evaluado. Aunque cueste salir de la zona de confort, valdrá la pena.
Un 10 de predisposición a aprender y un 0 de predisposición al cambio es un 0, porque 10x0 es 0.
Entrenando el balance.
Cualquier objetivo o fin requiere de dos cosas: pensamiento y acción. El por qué y el cómo.
Lo intuitivo es pensar que necesitamos de ambos. La realidad es que el 99,99% es el pensamiento.
El cómo no importa. Centrarse en el cómo es pensar en barreras. Hay que ver si es posible, pero, como dice Viktor Frankl, un por qué puede derribar cualquier cómo.
Al “cómo” lo llamamos “hechos”. Y los hechos no son más que opiniones de la gente. Y generalmente, de gente que ni siquiera lo ha intentado ni se ha atrevido a hacer aquello que tú intentas.
Así que, ¿para qué limitarse a esas opiniones pues?
El 99,99% es el pensamiento, la idea, el por qué. Solo tienes que leer la primera carta de Jeff Bezos a sus accionistas o leer las biografías de Steve o Elon para darte cuenta.
Proceso de aprendizaje.
Todo proceso de aprendizaje pasa por 4 fases:
Inconsciencia de lo que no sabes.
Consciencia de lo que no sabes.
Consciencia de lo que sabes.
Inconsciencia de lo que sabes.
¿Cómo te llamas? —Fácil, ¿no?— Esto es lo que quieres lograr con lo que para ti sea importante, con aquello que quieres llegar a conocer o ser.
Masteriza lo básico.
“No tengo miedo de aquel que haya practicado 10000 movimientos de combate una vez, sino del que ha practicado un movimiento de combate 10000 veces.”
Me encanta la cultura samurái. En su libro de los cinco anillos, Miyamoto Musashi (el samurái con más duelos ganados del que se tiene constancia), explica el poder de la práctica, de hacer el mismo corte con la espada miles de veces.
El mismo principio lo descubrirás en el libro de cortar leña, llevar agua (inspirado en un proverbio zen que define el propio libro a la perfección).
Shokunin es un término que también describe al chef dedicado a perfeccionar su oficio a través de una dedicación radical y una repetición consciente de una misma tarea durante todo su transcurso vital.
Esta obsesión por lo esencial y por lo importante es clave.
Te conviertes en lo que piensas y escuchas la mayor parte de tu tiempo.
Asi que, escoge muy bien y con mucho criterio hacia dónde y hacia qué va tu atención. Y repítelo constantemente.
Sí, sé que es difícil en el mundo en el que vivimos, pero más no es mejor. Casi nunca, aunque lo hablaré en el futuro.
Lo que quiero decir es que la vida es una cuestión de actitud. De tener la mentalidad adecuada.
Espero que este marco mental de 5 pasos te ayude a lograrlo y te dejo una última frase de Napoleon Hill:
“Todo lo que la mente humana pueda concebir y llegar a creer, puede lograrlo”
Feliz año <3

