“Solopreneur”
El lobo solitario. ¿Realidad o ficción?
El pasado martes descubrí el modelo sCARF.
Se trata de un test que mide cómo una persona experimenta las interacciones sociales y responde al cambio.
El acrónimo está formado por estos cinco elementos:
s de estatus.
C de certeza.
A de autonomía.
R de relación.
F de equidad (Fairness).
Pues bien, tras realizar el test, tenía un elemento en niveles máximos y muy por encima de los demás. La autonomía.
¿Y qué implica esto? Cito textualmente:
Si la autonomía es importante para usted, le gusta estar en el asiento del conductor. Le gusta tener la sartén por el mango y sentir que puede elegir cuando se trata del trabajo que realiza.
Es decir, poder de decisión propio y búsqueda de la independencia. Y, en la misma línea, un conflicto interno cuando no se da esto. Un arma de doble filo.
Al margen de la validez del modelo y el marco que presenta para “conocerte mejor a ti mismo” (así como el test de las 16 personalidades), todo esto me hizo pensar en algo.
Hace mucho tiempo que romantizo el concepto de solopreneur.
El término hace referencia a lo que vendría a ser un emprendedor solitario. Aquél que emprende y gestiona un negocio por su cuenta, sin tener socios ni empleados permanentes.
Es la idea de la independencia total. No el perro que va con la manada, sino el lobo solitario.
¿Y por qué fantasear con esto? Pues quizás sea por el concepto de libertad subyugado siempre al ser humano a lo largo de la historia.
Lo desconozco, pero al margen de esto, si que me surge una duda.
¿Este término de “solopreneurship” se trata de una realidad o es pura ciencia ficción?
Para dar con la respuesta me surgen tres preguntas clave:
¿Es “viable”?
¿Es “real”?
¿Cómo se puede lograr?
1. Viabilidad
Para ver si algo es viable basta con observar y estudiar el mercado. Existen dos máximos exponentes que representan (y fardan de) el término “solopreneur”. Son @levelsio y @marc_louvion en la red social X.
Ambos, con total “transparencia”, comparten sus ingresos y su camino como emprendedores bajo el concepto “build in public”.

Hay mucho humo en internet, pero en este caso los sigo y puedo decirte que es real, que no mienten y que, por tanto, a priori es posible.
Sin embargo, veamos más allá de esta capa…
2. La realidad
Estos solopreneur son, en esencia, desarrolladores que cuentan con nociones de marketing y una base de seguidores fieles.
Sin embargo, aún y con lo idílico, la realidad es ligeramente distinta.
Si tomas el término de forma literal, estar solo implica que todos los problemas llegan a ti. Sin filtro. Tú asumes todo. Te conviertes en un autoempleado y, en consecuencia, esclavo de tu propio negocio.
En otras palabras, serías la persona que más trabaja del mundo. Sería una pesadilla y poco inteligente.
Así que, debemos de asumir que este “solo-” no se lleva a cabo en la realidad, y que contratan a alguien aunque sea para una primera capa de soporte.
De acuerdo con Naval, hay 4 palancas de crecimiento para cualquier negocio que te ayudan a escalar en facturación, a crecer sin depender de tu tiempo.
El capital humano es una de ellas e ignorarlo sería, de nuevo, contraproducente para la salud física y mental del “solopreneur”.
Aclarado este matiz, quiero recuperar algo del inicio. Tanto Marc como “levelsio” cuentan con una base de seguidores fieles. Esto implica que, para cualquier negocio que comparten, ya cuentan con una audiencia objetivo que lo va a probar.
Ejemplo de ello es un proyecto de hace apenas 2 meses que publicó levelsio. Se trata de un “videojuego” hecho con IA que en su primer mes facturó $67k.

El resultado fue la facturación que te indicaba. ¿La realidad? Si no tuviese una audiencia ya creada esto habría generado exactamente $0/mes.
Pero hay algo más. Estos dos referentes compartieron algo muy interesante. Cuando sus proyectos llegan a $50k/mes se estancan. Puede ser que en el lanzamiento superen el umbral, pero siempre acaban estancándose por debajo de este máximo.
¿Por qué? Su audiencia es limitada y cuando se agota acaba siendo “residual” su venta a partir de entonces.
De nuevo, no cuentan con las palancas suficientes para escalar estos negocios. Pecan de su propia autodefinición, “solopreneur”.
¿Solución a la que recurren? Ver nuevas necesidades y problemas de su audiencia y hacer nuevos productos para su nicho.
Y así constantemente. Esta es la espiral que siguen.
Así que, ¿mola tanto ser “solopreneur”?
Lo cierto es que si tu pasión es crear productos nuevos para tu audiencia constantemente, crear mucho contenido de valor para reforzar tu marca personal, y repetirlo una y otra vez, sí.
Pero yo aquí veo muchísimo esfuerzo. De hecho, hace poco sucedió algo que captó aún más mi atención…
Marc ha sacado dos infoproductos, Shipfast y Codefast. Ambos han sido, con mucha diferencia, los proyectos con los que más ha facturado.
Nada de código, ni apps/startups súper interesantes. Infoproductos simples como los miles que ya conoces pero pensados para su audiencia.
Y esto valida la realidad tras la fachada. El secreto está en la audiencia.
Alguien con una audiencia nicho similar a la suya con un infoproducto de fitness o nutrición posiblemente esté ganando más con mucho menos esfuerzo.
Y no se les llama solopreneurs. De hecho, muchos de estos solo tienen redes sociales y contratan una agencia que hace todo por ellos, incluido infoproducto, web, funnel,…
Estos “influencers” no hacen apps con código, solamente graban un video formativo.
No tienen que corregir bugs en sus apps ni hacer actualizaciones constantes. Nada de eso.
Así que, la realidad no parece tan bonita, sobre todo con el costo comparativo que tiene este negocio con código vs otros players y modelos de negocio.
3. La forma de hacerlo
Hemos visto que es posible ser “solopreneur” como concepto tal y como se utiliza en el mercado.
Sin embargo, la pregunta es: ¿te interesa?
La realidad es que te tiene que gustar emprender y tener un perfil indie/tech. Está pensado para alguien que busca autonomía total, que disfruta y mucho de emprender, de resolver problemas y de hacerlo con código.
Si ese es tu perfil, adelante.
Si solo te gusta emprender, lo suyo sería asociarte con alguien. Crear una startup y, solo si lo necesitas, financiarte y apalancarte con FFF, Business Angels o fondos de inversión.
Lo más seguro es que de esa forma llegues más lejos.
Eso sí, debes saber que el “solopreneurship” hoy es más posible que nunca.
Y yo mismo me pongo como ejemplo. La semana pasada te compartía mi último emprendimiento, Pesca el Chollo.
Un proyecto como “solopreneur”, apalancándome en la IA que democratiza el proceso. Una web hecha con código y sin escribir una línea de código por mi parte. Con ello, en pocos días ya tenía un MVP.
Y mi idea, como te compartí, es hacer un producto que pueda ser viral por si mismo gracias a su propuesta de valor, reteniendo a la audiencia para generar una bola de nieve a largo plazo.
Así que, hoy más que nunca el “solopreneurship” es una posibilidad.
Pero… que no te engañen. Que no te engañen con el anuncio del Lambo, de lo fácil y rápido, del producto milagroso para bajar de peso.
Todo lo que vale la pena requiere esfuerzo. Y mucho.
Pero internet está repleto de lo fácil y rápido. De anuncios de vendehumos.
Así que cuidado con todo eso.
Eso sí, últimamente solo veo a Lobato preguntándome si quiero saber cuánto vale mi coche. Lleva así meses, no se cansa.
Les debe de estar funcionando muy bien el anuncio. Que pesadilla.
Bueno, la semana que viene te hablaré de estrategia y de valentía.
Hasta entonces…


